Castillos de la Serranía: Cañada del Hoyo

La Serranía de Cuenca no es solo un espacio natural idílico. En sus frondosos bosques, junto a las frías aguas de sus ríos, en lo alto de sus colinas o en sus exuberantes valles encontramos vestigios de un rico pasado.

Esta tierra ha sido asentamiento de pueblos desde la prehistoria. Muchos de ellos han dejando sus huellas, hoy todavía visibles, en diversos parajes.

Entre este patrimonio histórico encontramos construcciones que otrora estuvieron íntimamente vinculados a la defensa del territorio. Un ejemplo son las fortalezas que nos transportan a tiempos pasados. 

Una de estas edificaciones es el castillo de Cañada del Hoyo, que se ubica sobre el cerro del Buen Suceso, a cuyos pies se extiende la localidad. La fortaleza también es conocida por el nombre de la elevación del terreno en la que se asienta o castillo de los Hurtado de Mendoza, en alusión a los marqueses de Cañete que lo tuvieron a su cargo durante un tiempo.

Su origen se remonta al siglo XI. Inicialmente, fue una torre vigía musulmana. Cuando las huestes cristianas del rey Alfonso VIII recuperaron la zona para el reino de Castilla, pasó a formar parte de la línea defensiva entre los reinos castellanos y las taifas musulmanas.

El sistema defensivo se atribuye al belmonteño Juan Pacheco, marqués de Villena y uno de los hombres de confianza del Enrique IV de Castilla. A él corresponde también el impulso de la construcción o reconstrucción de otras fortalezas, como los castillos de Belmonte, Garcimuñoz, Almansa, Jumilla y Chinchilla de Monte-Aragón.


EL INTERIOR NO ES VISITABLE, PERO SE PUEDE APRECIAR
LA CONSTRUCCIÓN DESDE EL EXTERIOR

En 1839, nuevamente en manos de la corona, sufrió una profunda reforma promovida por el gobierno carlista.

Con la desamortización que Pascual Madoz realizó a mediados del siglo XIX, el castillo del Buen Suceso pasó a manos privadas.

La última gran actuación se llevo a cabo hace una década por sus actuales propietarios, la familia Yúfera Recuenco. Gracias a ella, la fortaleza ha recuperado su antiguo esplendor.

El castillo tiene forma una planta irregular y está construido con mampostería y sillería. En uno de los extremos se erige una torre hexagonal. Al otro lado, se sitúa la torre del homenaje en forma de D.

El interior no es visitable, pero se puede apreciar su bella factura desde el exterior y disfrutar de unas magníficas vistas desde sus inmediaciones. 

Vista del castillo de Cañada del Hoyo desde la plaza Parroco Juan Montero. A la derecha, el edificio del Ayuntamiento.

Una buena opción es dejar el coche en Cañada del Hoyo y subir hasta el castillo andando.

En la localidad también puedes visitar otros lugares de interés, como la iglesia parroquial de Nuestra Señora de las Nieves, patrona de Cañada del Hoyo, o el ayuntamiento con una preciosa balconada. Y, por supuesto, no dejes de probar los platos que se ofrecen en sus bares y restaurantes, algunos de los cuales son conocidos en toda la comarca.

Muy cerca, se encuentran las lagunas de Cañada, un espacio natural de singular belleza del que os hablaremos en otra ocasión.

Cómo llegar

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