Así podrían ser las
zonas rurales en 2040

Las zonas rurales tienen gran importancia en Europa. Representan cerca del 45% del territorio y acogen al 60% de la población europea. En ellas se centra una parte importante de la esperanza por alcanzar un futuro sostenible. Sin embargo, su situación es preocupante: despoblación, envejecimiento, falta de infraestructuras y servicios…

Con el objetivo de contribuir al debate que permita implantar políticas eficientes para su desarrollo, la Comisión Europea ha realizado un estudio prospectivo que dibuja las líneas maestras por las que puede discurrir el futuro de las zonas rurales de Europa con vistas al año 2040. El trabajo ofrece como resultado cuatro escenarios que han denominado de la siguiente forma: rurbanidades, renovación, conexiones y especialización.

Hagamos un ejercicio de imaginación y trasladémonos a 2040.

Rurbanidad

Los ciudadanos buscan en las zonas rurales una mejor calidad de vida. La actividad económica se ha reactivado en los pueblos, entre otras cosas por la demanda de servicios de los nuevos habitantes. Hay oportunidades para emprendedores y pequeñas y medianas empresas. El acceso a las infraestructuras y servicios digitales es adecuado, pero los servicios de calidad son más costosos. Sin embargo, hay un escaso sentimiento de comunidad local y poca cohesión, lo que provoca tensiones entre residentes y entre residentes y gobernantes. Existe una coordinación limitada entre los distintos niveles de gobernanza.  

Renovación rural

Numerosas personas se mudan a las zonas rurales en busca de una vida más sostenible. Hay coordinación entre las distintas instituciones para lo que se denomina “transición verde”. Se han implementado con éxito en pequeñas poblaciones acciones basadas en la economía circular, el desarrollo sostenible… Mientras, estas políticas no han sido tan efectivas en las urbes. Ha crecido la diversidad en pueblos y aldeas, pero se mantiene y se refuerza el sentimiento de comunidad. Ganan importancia las relaciones entre zonas rurales. Existe un buen acceso a las infraestructuras y servicios digitales. La agricultura se realiza a menor escala, más diversificada y con un enfoque ecológico.

Conexiones rurales

La disminución de las actividades económicas en las zonas rurales hace muy difícil el mantenimiento de pequeños pueblos y aldeas. La población se concentra en núcleos rurales de mayor tamaño. Las administraciones desarrollan estrategias conjuntas para fomentar la digitalización que facilite la conectividad, el trabajo en red y el acceso a servicios electrónicos. La agricultura es relevante como parte de la bioeconomía circular. Se han creado relaciones entre los entornos rurales y urbanos con una interdependencia reconocida. Hay un fuerte sentimiento de comunidad. El uso del suelo se ha especializado y se centra en las necesidades regionales y locales. Se desarrolla la agricultura a gran escala y pocas iniciativas locales más pequeñas.

Especialización rural

Pese al interés institucional en el desarrollo de las zonas rurales, las medidas que se implantan no siguen una estrategia común y los esfuerzos son el balde. La población se ha mudado a las ciudades en busca de un futuro más próspero, lo que ha supuesto la despoblación del mundo rural. Los recursos agrícolas y forestales quedan en manos de pocos actores que se apoyan en la automatización para la producción a gran escala.

Como afirman los autores de este trabajo, los escenarios sin herramientas para imaginar futuros alternativos que ayudan a tomar decisiones. Son una muestra de cómo podrían desarrollarse las zonas rurales en función de diversos factores.

Si quieres profundizar más en este estudio, puedes consultarlo aquí: EU Rural Areas 2040.

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