Estrategia de la UE a favor
de los bosques para 2030

El 43,5% del territorio de la Unión Europea está ocupado por masas forestales. Este amplio terreno constituye un valioso patrimonio que contribuye a la salud y el bienestar de los ciudadanos al ofrecer aire puro, agua, una variada diversidad y un hábitat idóneo para muchas especies animales. Además, son la base para un buen número de actividades económicas y sociales que ayudan a fijar la población en las zonas rurales.

Desde la Unión Europea (UE) advierten que los bosques están sometidos a una presión cada vez mayor, lo que redunda en su calidad. En las últimas décadas, se ha reducido la cubierta forestal a causa de su explotación y las consecuencias de distintos fenómenos meteorológicos. Para minimizar estos efectos y conseguir un aprovechamiento sostenible del medio natural, la UE ha desarrollado una estrategia que busca lograr una “economía sostenible y climáticamente neutra” al tiempo que se garantiza la “restauración, resiliencia y protección de todos los ecosistemas” con las miras puesta en 2030.

La función socioeconómica de las zonas forestales

Una de las líneas de actuación se centra en apoyar las funciones socioeconómicas de los bosques. El objetivo es impulsar la bioeconomía forestal para que las zonas rurales alcancen la prosperidad.

En Europa, cerca 2,1 millones de personas trabajan en el sector foresta tradicional (gestión forestal, explotación forestal, aserrado, productos a base de madera, corcho, pasta y papel). En España, el sector emplea a 140.000 trabajadores. A estas cifras hay que añadir las de otras actividades relacionadas con los productos forestales: fabricación de muebles, construcción con madera, etc.

Entre las medidas encaminadas a potenciar el uso de la madera en la construcción, la UE tiene previsto desarrollar una metodología que permita cuantificar los beneficios climáticos de los productos de utilizan este y otros materiales de construcción. En esta línea se enmarca la Nueva Bauhaus Europea, que pretende diseñar nuevas maneras de vivir.

Por otro lado, se busca garantizar el uso sostenible de los recursos basados en la madera para la bioenergía. En la actualidad, el 60% de la energía renovable en la UE tiene su origen en ella. El objetivo es combinar su uso con otras fuentes energéticas e incluir “criterios de sostenibilidad mejorados para todos los tipos de biomasa con fines energéticos”.

Además, los bosques ofrecen productos y servicios adicionales vinculados, por ejemplo, a la alimentación y el ocio. En este ámbito, se estima que cada hectárea produce 77,8 euros al año y que un 20% del valor comercial de los bosques proviene de productos no madereros. La UE aboga por promover el ecoturismo y la producción sostenible de estos productos forestales.

De forma transversal, los esfuerzos de los próximos años también se centrarán en formar y capacitar a los interesados en desarrollar actividades en estos campos. Entre las medidas planteadas se encuentran la creación de nuevos medios para compartir buenas prácticas para diseñar y aplicar mejor las intervenciones pertinentes en materia de bosques y crear una nueva alianza entre los profesionales del turismo y la silvicultura. Además, se pretende desarrollar programas y asesoramiento permanente para los silvicultores y adaptar la educación y la formación a los retos y necesidades reales, todo ello con mira a la creación de oportunidades de empleo.

Por otro lado, se trabajará en proteger, restaurar y ampliar los bosques. Para ello, se pretende establecer un sistema de protección para los bosques con un singular valor, garantizar la reforestación y la gestión forestal sostenible -se plantarán 3.000 millones de árboles antes de 2030- y se ofrecerán incentivos financieros a los propietarios y gestores forestales para la mejora de la cantidad y la calidad de los bosques.

Asimismo, se buscará un marco regulatorio común para todos los estados de la UE y se fomentará la investigación.

A través de esto compromiso y acciones, y a modo de conclusión, la Comisión Europea busca conseguir unos bosques “sanos, diversos y resilientes” que contribuyan a la mejora climática y la biodiversidad y que se conviertan en medios de subsistencia prósperos en las zonas rurales.

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