ruta en coche por la serranía de Cuenca

Ruta en coche por la
Serranía de Cuenca

Los soleados días de invierno pueden ser un momento propicio para realizar en coche una cómoda ruta por la Serranía Alta de Cuenca y acercarse a algunos de sus parajes más conocidos.

Hoy os proponemos un recorrido de cerca de 190 kilómetros realmente espectaculares, con posibilidad de paradas en el Ventano del Diablo, la Laguna de Uña, el Nacimiento del Río Cuervo, la Laguna de El Tobar o la Hoz de Beteta.

¡Arrancamos!

A orillas del Júcar

Para aprovechar el día es conveniente salir temprano de Cuenca. La ruta comienza junto a la iglesia de la Virgen de la Luz, la patrona de la ciudad. Desde este punto parte la carreta regional CM-2105 que discurre por la hoz del Júcar serpenteando entre farallones. En este primer tramo no te pierdas la vista del casco antiguo de la ciudad sobre las rocas.

Siguiendo el curso del río, la carrera nos lleva hasta Villalba de la Sierra. A la salida de la localidad, las primeras cuestas nos advierten de que estamos entrando en el corazón de la Serranía de Cuenca.

Muy pronto, encontraremos la primera parada obligada: el Ventano del Diablo. A pocos metros del aparcamiento podemos disfrutar de una vista maravillosa a los cortados del río Júcar. La zona es punto de encuentro de los aficionados a actividades de deporte-aventura, como los descensos de cañones. Recientemente, se ha instalado una vía ferrata.

A poco más de una decena de kilómetros nos encontramos con el cruce de la Ciudad Encantada, sin duda uno de los espacios más conocidos de la Serranía de Cuenca que bien merece una visita.

En esta ocasión, la dejamos a la derecha para seguir rumbo a Uña. Es un buen momento para estirar las piernas paseando junto a su laguna y mirando a lo más alto de las rocas que la rodean para presenciar el vuelo de los buitres que allí habitan.

El siguiente tramo de la ruta (44 kilómetros) sigue discurriendo, en su mayor parte, siguiendo el Júcar. Pasaremos por el embalse de la Toba, habitual lugar de baño natural en los meses de verano, el bello pueblo de Huélamo y la localidad de Tragacete. Un poco más adelante, se localiza nuestro próximo punto de destino: el Nacimiento del Río Cuervo. En este enlace puedes ver lo majestuosos que estaba lugar tras la nevada de enero de 2021. No dudes en acercarte, al menos, a ver la cascada principal.

De vuelta a la ciudad

Tras disfrutar de este entorno, declarado Monumento Natural, seguimos la ruta por la CM-2106 en dirección a Beteta (28 kilómetros). Unas veces entre frondosos pinares y otras rodeados de planicies que dejan ver un horizonte lejano, el viaje discurre por una carretera de doble carril, bien asfaltada y con algunas curvas que hacen necesario mantener toda la atención al volante, aunque ciervos o gamos llamen nuestra atención situándose cerca de la cuneta.

Si aún disponemos de tiempo, podemos acercarnos a la Mina Romana de Cueva del Hierro o a la Laguna de El Tobar. En los enlaces podrás ver lo que puedes encontrarte.

Cerca ya de Beteta, el camino nos ofrece dos opciones: pasar por el centro del pueblo (recomendable si quieres dedicarle unos minutos a conocer su plaza y la iglesia) o bordear la zona urbana. Las dos rutas confluyen poco después.

Con la vista de la localidad serrana en el retrovisor, nos adentramos en el singular entorno de la Hoz de Beteta, un Monumento Natural de gran belleza. En sus seis kilómetros la carretera se torna sinuosa para serpentear entre altos cortados (algunos rondan el centenar de metros) a orillas del río Guadiela. En primavera y otoño es todo un placer recorrer a pie el sendero botánico o subir a la Cueva de la Ramera.

Desde Vadillos, podemos coger el cruce que nos lleva hasta el valle donde se ubica la planta embotelladora del agua Solán de Cabras.

Siguiendo por la CM-210, poco a poco, nos iremos acercando de nuevo a Cuenca, pasando por Cañizares, Cañamares, Albalate de las Nogueras, Torralba, Villar de Domingo García y Chillarón.

Los numerosos lugares que visitar hacen preciso que dediques, al menos, un día completo a este recorrido. En la mayor parte de los pueblos que encontrarás existen bares y restaurantes en los que saborear la variada y contundente gastronomía serrana. Otra excusa más para disfrutar de un día por la Serranía de Cuenca, aunque sea invierno.

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